
Heme aquí, sobresaltado, asquerosamente muerto de miedo, con llagas desde la punta del pie hasta el último extremo del último cabello.
Qué merezco? Ahora, sumergido en esta ola enorme de manos, pies y palos: estaría de más decir que de sangre también, aunque, esta sangre que resbala por mi cara y me invisibiliza es el aditivo que hace marchar a esta turba.
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Un onceavo mandamiento a nuestra orden, "... y todos los anteriores no deben ser obedecidos", todo vale? Su sangre se incrusta en nuestros poros, uno a uno se ve colmado de este líquido preciado, una ingestión placentera de venganza.
Y leit motif ha sido suplantado por una ira inconmensurable, una verdad sobre todas las cosas, somos parte y juez, y defensor... somos el proceso, acá tus razones son las que te adjudicamos, y el castigo, el mejor, no ejemplar pero una algarabía de golpes y de horror.... después vendrá el fuego, quizás la crucifixión, o en algún caso aislado, el empalamiento... y al final la resurrección, de nuestra calma.
Un sufrimiento indeseado, impuesto.. la vida social es un virus, condenados sean aquellos que atentan contra la torcida moral, ya que esos serán los receptores de la recta venganza... neguémosles la vida, los muertos serán su nueva sociedad su nueva civilización, decapitados, decepcionados y relegados al olvido. Nada es perenne, sólo nuestro odio por el cuerpo y sus movimientos de pecado. Dolor, Enfermedad, Ignorancia, Extinción y al final la Paz... todos escritos como nombres propios, los demás no existen.
Diezmados y pestilentes... fétidos latidos, Venganza.
Tú eres la enfermedad, tú eres el cáncer... tumor social, una desgracia para la sociedad, merecedor de dolor, merecedor de nuestra eutanasia, tu cuerpo el instrumento más grande de mentira, corrupción y crimen.
La justicia? Esa se hace, se toma, se gana... Es nuestra.
Sea pues tu mano justa la que lave con sangre los pecados que mi envoltorio del espírit(cuerpo) ha cometido... y yo arrepentido desde arriba les cuidaré.