Friday, November 09, 2007

Misa para Antropo




Acuñaba los pensamientos que saboreaba en ese instante, absorto y lleno de ira como siempre. No hay día que no me sienta así, como si en cualquier momento pudiera estallar, pero me contengo, es bueno tener una represa tan fuerte y tan densa como lo es la moral.
La moral es producto nuestro, y paulatinamente se convierte en una quimera monstruosa y fétida, que nos sujeta y nos calma cuando avivados estamos, aunque irrumpa la ira y quebremos el molde, ella nos trae de vuelta a nuestra crapulencia con remordimientos y con arrepentimiento... quién crea a quién?



*


Sin avisar, se acerca una persona y abre el pico... - No tiene un cigarro que me regale? o, que me venda? - Si, si tengo. Toma. No tengo encendedor. - Yo tengo cerillas. Me salvó la vida, es el primero del día. Hace frío verdad. Ya se siente la época invernal. Fíjese que éstas fechas me provocan alegría y me gusta salir a la calle así, sin calor y sin sol. Los días así son más fáciles, se siente menos peso y más se siente el cuerpo. No hay duda que me salvó la vida. Gracias. - De nada.

Ni sentía frío, ni ganas de escucharle. No me produjo nada lo que me dijo. Sentía sólo ira, rencor y ganas de volver a mi oficina, y estar solo... esperar la salida y volverme a la casa... y estar solo.


*


Me repugna la gente que se autoproclama profunda, peor, los que lo hacen con atavismos y con máscaras.

Ingenuos, condescendientes, maduros, suspicaces, inteligentes, sagaces, hermosos, intactos, puros y dramáticos. La especie bendita. Dignos de misales y de rondallas... de vals y de sonatas... benditos entre los impuros.

Ay! de los descastados que no sufren mi pena, los que no pormenorizan las inclemencias del tiempo, de la sociedad... Ay! de los que no han sido víctimas del dolor, y de aquellos que no han llenado de lágrimas el bonito tapizado de un diván. Los compadezco.


*


El suicidio, el autoflagelo y los gritos de ayuda desesperada son el ejemplo claro de que eres un imbécil de mierda que no sabe valerse por sí y para sí, entonces, tu muerte ni es trágica y no será trascendente, no lo será más allá de los tamalitos, el café, el novenario y las flores esas en forma de areola... la areola del pezón de maría, así sin mayúscula.

Sunday, November 04, 2007



Los días son terribles, cuando agazapados... La respiración entra en una fase de cuenta regresiva (no se exhala y se inhala... se toma lo último que se puede tomar a sabiendas que el detentarlo es más efímero que los malditos segundos), los ojos adquieren una opacidad similar a la de una pantalla a blanco y negro, no hay voz, no hay murmullos siquiera.

El clima turbio y adulterado te cansa, te agota y merodea tras tus pasos, frente a tu humanidad y rodeándote de muerte, una de esas muertes desdentadas, sin molares, sin colmillos sin encías siquiera... como si tuviera vida, y sangre y vísceras y carne y malas intenciones, llena de poder y de disfrute, haciendo alarde de una fuerza destructiva. En ese instante eterno, la soledad no respira, brama, ronca y gruñe, la amenaza revienta y los espíritus aterradores del pasado sangran nuestras sienes abajo....

En ésta última ocasión, entre el silbido atorrante del silencio, y entre los cortos silencios de los otros silbidos, los silbidos de metal y de fuego, logré escuchar sus pasos, implacables, ya no aterradores, pues se obtiene redención después de todo, se obtiene una especie de indulto al saber que nuestros atroces crímenes, deficiencias y malsanidades serán travesuras frente a lo que nos espera... y dentro de mis alucinaciones los fantasmas errantes de los muertos comenzaron a bailar una macabra danza y a extender sus descarnadas manos hacia mí....