
Acuñaba los pensamientos que saboreaba en ese instante, absorto y lleno de ira como siempre. No hay día que no me sienta así, como si en cualquier momento pudiera estallar, pero me contengo, es bueno tener una represa tan fuerte y tan densa como lo es la moral.
La moral es producto nuestro, y paulatinamente se convierte en una quimera monstruosa y fétida, que nos sujeta y nos calma cuando avivados estamos, aunque irrumpa la ira y quebremos el molde, ella nos trae de vuelta a nuestra crapulencia con remordimientos y con arrepentimiento... quién crea a quién?
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Sin avisar, se acerca una persona y abre el pico... - No tiene un cigarro que me regale? o, que me venda? - Si, si tengo. Toma. No tengo encendedor. - Yo tengo cerillas. Me salvó la vida, es el primero del día. Hace frío verdad. Ya se siente la época invernal. Fíjese que éstas fechas me provocan alegría y me gusta salir a la calle así, sin calor y sin sol. Los días así son más fáciles, se siente menos peso y más se siente el cuerpo. No hay duda que me salvó la vida. Gracias. - De nada.
Ni sentía frío, ni ganas de escucharle. No me produjo nada lo que me dijo. Sentía sólo ira, rencor y ganas de volver a mi oficina, y estar solo... esperar la salida y volverme a la casa... y estar solo.
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Me repugna la gente que se autoproclama profunda, peor, los que lo hacen con atavismos y con máscaras.
Ingenuos, condescendientes, maduros, suspicaces, inteligentes, sagaces, hermosos, intactos, puros y dramáticos. La especie bendita. Dignos de misales y de rondallas... de vals y de sonatas... benditos entre los impuros.
Ay! de los descastados que no sufren mi pena, los que no pormenorizan las inclemencias del tiempo, de la sociedad... Ay! de los que no han sido víctimas del dolor, y de aquellos que no han llenado de lágrimas el bonito tapizado de un diván. Los compadezco.
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El suicidio, el autoflagelo y los gritos de ayuda desesperada son el ejemplo claro de que eres un imbécil de mierda que no sabe valerse por sí y para sí, entonces, tu muerte ni es trágica y no será trascendente, no lo será más allá de los tamalitos, el café, el novenario y las flores esas en forma de areola... la areola del pezón de maría, así sin mayúscula.