III.
Tanto las facciones como las líneas de expresión no son lo que eran, ni la piel, ni las manos, ni las uñas. El cabello ha ido cayendo poco a poco, huyendo de la cabeza como despavorido.
Faltan pocos días para que parta y los dedos golpean el escritorio, cada vez con más fuerza, han sangrado en él, han manchado de rojo la superficie aburrida y fría de ese madero transformado.
¿Qué hará sin mí?
¿Qué hará de mí?
El cansancio ha aparcado en mi cuerpo, se ha estacionado de manera crónica. Siempre pensé que no funcionaba algo, pero me es incomprensible todavía. Pienso todos los días en viajes y en personas y en todo menos en mí. Mi vida se ha ido construyendo recuerdo a recuerdo, el presente no importa... tú eres un recuerdo, una imagen borrosa a la que deseo con todas mis fuerzas darle vida.
Ayer, postrado en mi lecho pensé en todo, desde los días en que escuchaba susurrar al mar tus palabras de miel, hasta el día en que me golpeaste brutalmente con ese machete mellado, oxidado y lleno de sangre. Ayer, recordé como saqué una por una las pestañas de los párpados, cómo arranqué una a una las uñas de mis dedos... cómo rocié mis dedos y mi carne viva con cloro y los tallé.
Hoy, sentado de nuevo aquí, con los dedos de las manos echos trizas, quise tomar las pastillas, pero recordé que no tengo boca, ni orificios ni nada... recordé que no tengo cuerpo... que quedó postrado en la cama y en ayer.
Regresa... no te vayas.


2 Comments:
a quien se le torcio la sonrisa?
Al osado, al atrevido, al maldito.
A él se le torció.
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