Monday, June 09, 2008

I.

Me dije, "es tarde y no hay forma de llevar las cosas de vuelta a su lugar". Comprendí que, si bien no era demasiado tarde, el tiempo ya había hecho mella sobre todo este asunto. Fueron dos semanas de agonía, de dudas y de recortes pegados uno a uno, con la hilación que tienen las telarañas, entretejidos pensamientos y sentimientos, un telar de presiones y de cuestionamientos repetitivos.

Era ya una forma de rechinado que erizaba mi cabello, mi piel y todo mi cuerpo. Ya crispado, seguían los temblores y las imágenes futuras de un irremediable rompimiento, con ella, con todo y para siempre.

Las verdades no deben ser así, las mentiras mucho menos, pero es idílico pensar en verdades idílicas, cuando todo lo que sentimos se ve identificado con pasmos oníricos y catalepsias existenciales. Al menos esta es una de esas verdades que, aparte de hacer daño en varios sentidos, irrumpió en la paz de diferentes vidas.

Todo llevaba un ritmo placentero, de sonrisas, descubrimientos, timidez y pasión. Hoy por hoy, es un sabor amargo tras otro, pasos en falso, mentiras, promesas, intermediarios y verdades hirientes. Ella es hermosa, en todos los sentidos, es encontrarle sentido a las cosas y es petrificarte al verla y abrazala, acto éste último que sólo sucedió en una ocasión, jamás otra ni otras, pero que bastó para sumergirme en el caos que conlleva el prohibido enamoramiento de dos personas que no tienen nada en común más que el gusto del uno por la otra.

Los días transcurrían entre preguntas y respuestas, mensajes ocultos y evasivas, toqué su pecho y ella el mío, ahora los dos nos hemos agredido y ofendido sin palabras, con actos diletantes y pasos de infante perdido. Las palabras no se pueden tomar de vuelta, lo he dicho mil veces, y lo que es evidente no está sujeto a comprobaciones infantiles... es ese incansable éxodo en el terreno baldío de las dudas y las respuestas, que siempre se quiere recorrer. ¿Se necesita comprobar lo evidente? Y si es de ésta forma ¿Cuál es el sentido de llegar a eso?

Tengo un dolor de cabeza con el que ya no puedo lidiar, he intentado todo, desde el profiláctico que utilicé para la migraña, como los comunes, desde aspirinas hasta cannabis. Tengo un dolor de hombro intenso, parece como si cargara mi dolor junto con el de otros y otras, y mi humor se encuentra tan viciado, roído, maltrecho y crispado como siempre, sólo que peor, ahora duele. No hay atenuantes...

Hoy quisiera morir. Partirme en dos, y vivir dos vidas, o tres o quizás cuatro. Está en mis genes, es intrínseco a mí. Echar mano de máscaras y mascadas, danzar de manos, perpetuar el espectáculo, morderme los dedos, comer mis manos y eructar verdad.
La parálisis me hace anclarme al suelo, sin raíces y sin destino. He visto recorrer con la mirada de un loco a todos mi cuerpo, he visto despotricar mentiras sobre mis ramas y sobre mis grietas. No he visto la gloria, sin embargo, he estado allí.

Sabes, hoy me dolió de nuevo el pecho. Añoré que fuera el principio del final, pero como todos los días, sólo fue una falsa alarma. Dios no utiliza la seriedad en sus asuntos, se mofa de nosotros de la imagen que le hemos dado, de la fuerza con que lo invocamos y el volúmen con el que le rogamos clemencia. El síndrome de estocolmo se encarga del resto, de darle vida a ese personaje y de darnos el sentido de nuestras vidas.

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