I.
Hoy en la calle opté por cerrar los ojos. Me decidí a dejar pasar y dejar hacer, una traición a mí mismo.Un mundo
entre las hendiduras del pavimento
una idea vagando como polvo,
tres pesos en la bolsa.
Cuando me percaté de que mi cuerpo se acercaba a tu imagen, alcé mi vista al cielo, recordando cómo han sido estos últimos días, los olores, los matices y las gotas de café excéntrico entre mis barbas. Lo he visto todo, desde tus labios en mis sueños, hasta tu voz en el agua que moja mi frente. Paraísos grises, emancipadores y llenos de tiza y de carbón. Una alfombra por cielo y tres redes como piso... el prestidigitador de las masas informes...
He empezado
a sentir cómo la sangre cabalga entre fango
pretendo contraer
los músculos
intento recorrer
tu piel ausente.
La saliva comenzó a fluir a borbotones, no se detiene en las paredes bucales... me desespera, me hace sentir heridas, como aftas... heridas como pus y como anticuerpos. Habitación de mentiras, de historias sinsentido, productora de farsas y materia, instrumento grueso de crueldad y de sarcasmo... Por qué tuviste que meterte en mi camino, sin preguntar y abruptamente?
Ahora él me observa con un rictus de dolor
como si le hubiera traicionado
como si fuera mi amigo
como si me debiera
importar su
estúpida
vida.
Me voy a tatuar tu nombre, entre crisantemos y gente sin rostro.


0 Comments:
Post a Comment
Subscribe to Post Comments [Atom]
<< Home